26 de mayo de 2010
No hay acto más solitario que el de "escribir", el autor, solo, ante la hoja en blanco
espera, que de las consonantes y las vocales busquen su sendero, como un dibujo
magnífico y magnánimo.
no hace mucho, en la historia del ser humano, escribir era privilegio de las clases
sacerdotales,por estar convencidos lo ESCRITO guardaba un poder mágico!
Así sabenos los monjes de Irlanda, ya en el siglo XII, tenían su "libro de Kell" trabajo
extraordinario, que reunía los conocimientos del mundo, de allí que Colón, antes de
comenzar su travesía visita la isla de fiona, a encontrarse con estos monjes de Columba!
Era un arte selecto publicar un libro,reservado a los Ilustradores más exclusivos,y con el
respaldo de el techo, abrigo y comida, asegurado.
Es cambiado el mundo desde el Narrador, el que transmitía las noticias. el heraldo o
informante, donde las palabras hablada contenía mayor fuerza por no existir alternativa o
elección.
De las primeras imprentas y su pecado, es decir, llevar a la "vulgatta", el pueblo común ,
la lectura de la BIBLIA,el mundo comenzó a ser más amplio,sumando el descubrimiento
de LAS ORIENTALES HASTA LEERNOS EN EL NAVEGADOR DE LA INTERNET.
Pero si nos quedamos por nuestro Pago, evocamos tantos autores que nos han
regocijado con sus historias, con sus palabras anudadas como en fentástica telaraña. Así
para no dejar nos tome el olvido un poema de ROBERTO DE SALINAS
Tranco a tranco
por la huella del regreso,
tranquito a tranquito voy,
arrastrando la nostalgia,
pa´l pago de donde soy
diez años en pago ajeno
son muchos, pa no volver;
nadie olvida la querencia
donde ha sabido nacer.
voy cargando dos alforjas;
solo una, llena está;
la vacía de ilusiones:
la llena la soledad
por la huella del regreso,
tranquito a tranquito voy,
voy a cambiar las alforjas,
al pago de donde soy.
Un abrazo, amigo Blesich, vecino de Salinas.
Rose Green