29 de mayo de 2010
Es noche de viernes en ATLÁNTIDA.Las sillas son ocupadas por los que tuvimos el
privilegio de ingresar a un tiempo sacado del tiempo, la presentadora, Verónica
Dentone, encendió , como un símbolo que congrega una vela, una luz de fogón que
invita a escuchar la narración, y allí mismo, acallados por el silencio el violín ,
magistralmente interpretado por Giselle Laino abrío en la memoria la forma antigua, sin
estridencias ,de escuchar y colocarnos en el real contexto del autor y su manejo de la
"reminiscencia".
Hay cosas que no se dicen, hay secretos de familia, respetos íntimistas de las familias
celosas de su vida privada, y con la forma única de Jose del Rey Morato,y su pluma
concisa,casi minimalista, las voces silenciadas de los verdaderos "héroes anónimos
surgieron tomandonos por asalto los recuerdos acallados en la mente de las historias
de nuestros abuelos, los de "paso Morgan", de masoller, de la patriada incrustada en
una palabra perdida:lealtad a los ideales.
No es lamento, no es drama, no hay descripciones morbosas de los que se han
acostumbrados a jugarse a cara o cruz con la vida.
Hay si, la violencia del "silencio" en donde las padecedoras de la historia, de los hijos
que no vuelven, del padrenuestro de la espera, con el corazón en la mano, se trasunta
en la cotideaneidad de lo doméstico, y se rescata por los oidos atentos del niño que
supo escuchar..prestar oídos a los cuentos de la familia.
Nos has devuelto la memoria José María, y así, lo que me contaba mi abuela, mi madre
, alllá por Barker, en el 1935..era real..
Que no se pierda la narración de los memoriosos, que son la biblioteca viviente de los
sucesos vistos desde la subjetividad y no desde los que escriben la historia cuando son
los que ganan.
Rose Green
